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lunes, 19 de marzo de 2012

FIESTA DE LOS "HUEVOS PINTOS" EN POLA DE SIERO



Es una de las fiestas más importantes de Asturias, no en vano está declarada de Interés Turístico Nacional desde 1968.
En abril de 2004, la Oficina de Patentes y Marcas del Ministerio de Ciencia y Tecnología concedió a Pola de Siero, la capital sierense, la explotación en exclusiva del nombre de este festejo multitudinario, pasando a disfrutar de esa patente a partir de mayo de ese mismo año. Con ello el concejo de Siero lograba tener registradas sus tres grandes fiestas: Les Comadres, El Carmín y Los Huevos Pintos.
Consiste la fiesta en la exposición, venta y regalo de huevos pintados artesanalmente, cuyos dibujos de figuras y escenas típicas van acompañados de frases, símbolos, etc., en colores vivos y variados. A esto se añade la gastronomía y el folclore: espicha, sidra, meriendas, canciones, danzas, la recuperada puya o subasta del ramu..., para terminar a altas horas de la noche con la típica verbena.
La simbología del huevo se sintetiza en el concepto de la vida; es la eclosión vital que se renueva y permanece.

Esta costumbre de pintar y decorar huevos existe hoy en día con gran arraigo en países como Rusia, Alemania, Inglaterra, Grecia, China, en la inmensa mayoría de los países del Este de Europa, así como en diversas localidades españolas, como es el caso de Cañada del Rosal, sito en la parte oriental de la provincia andaluza de Sevilla, lugar colonizado en el siglo XVIII por alemanes, y donde perdura la costumbre de pintar los huevos cocidos en la Pascua de Resurrección como «Los Huevos Teñidos», tradición que siguen manteniendo los niños y niñas.
También en Cataluña y Valencia los huevos cocidos se pintan, pero con colores de matiz homogéneo.
En Pola de Siero se celebra la fiesta de Huevos Pintos el martes siguiente al Domingo de Pascua de Resurrección y sus orígenes no son del todo exactos. Se dice que procede de Oriente, pero también se le puede suponer un carácter religioso o algo relacionado con la religión.
No existen documentos escritos que den certeza de su origen; se trata de una tradición oral transmitida de padres a hijos y de generación en generación.
La costumbre de pintar huevos en nuestra tierra parece relacionada con la llegada en el siglo XIX al concejo de Siero de gentes procedentes de distintos países de Europa para trabajar en sus minas, ya que fue en Siero donde se descubrieron los primeros yacimientos de hulla asturianos. De hecho existen abundantes datos bibliográficos al respecto.


La presencia de extranjeros en este municipio y, con ella, la llegada al mismo de tradiciones autóctonas de sus lugares de origen, influyeron con el paso de los años en la población local, haciendo arraigar en la misma sus costumbres. Buena prueba de esta influencia es el hecho de que la costumbre de pintar huevos únicamente se conserve en los municipios de Siero y Langreo, limítrofes entre sí, donde se produjeron los primeros asentamientos de mineros extranjeros.
Hasta finales del siglo XIX, los huevos se cocían con sarrio (hollín de las antiguas cocinas asturianas, en las que exclusivamente se quemaba leña de roble), y castañas, lo que daba a la cáscara un color oscuro, un color prieto, llamándose huevos prietos a los que se pintaban con este procedimiento.
La invención de las anilinas dio paso a que se empleara este producto para el teñido de los huevos, coloreados con anilina, y al ser ésta muy fluida por estar disuelta en agua, se secaban muy pronto. A continuación, ayudándose de palillos punteados mojados en ácido nítrico, se escribían nombres, dedicatorias, dibujos, etc.
En la actualidad, la técnica de pintar huevos es el resultado de una gran evolución: se pintan con plumilla, acuarela y óleo, dependiendo la calidad del virtuosismo de su autor. Éste precisa de una depurada técnica para plasmar sobre su superficie el motivo elegido, lo que reviste una gran dificultad, derivada no sólo de su irregular superficie, sino de la textura de la cáscara, que exige que la coloración se realice en caliente, etc.
Este cambio afectó también con el paso de los años a la organización y desarrollo de la fiesta.
Actualmente, durante el martes de Huevos Pintos, la inmensa mayoría de los habitantes de la villa de Pola de Siero visten el traje regional para asistir a los diversos actos de ese día: bendición de los Huevos Pintos en bable, desfiles de carrozas y grupos folclóricos, etc., dando así un realce, una brillantez y un colorido que hicieron posible la calificación de Capital de la Asturianía a Pola de Siero.
El visitante que llegue ese día a esta villa se encuentra con el hecho singular de poder adquirir como recuerdo los huevos pintos que se venden en puestos situados ocasionalmente en las inmediaciones del parque Alfonso X, obra de pintores que se dedican durante gran parte del año a este trabajo artístico.

martes, 13 de diciembre de 2011

ASTURES


Los astures (asturi en latín) fueron un antiguo pueblo que habitaba el noroeste de la península ibérica y cuyo territorio comprendía aproximadamente la comunidad autónoma de Asturias, las provincias de León y Zamora, la zona oriental de Lugo y Orense y parte del distrito portugués de Braganza.

Se considera que el origen y formación de esta cultura radica, entre otros aspectos, en la mezcla de una población autóctona, cuyo origen no está muy claro, con grupos de población llegados de la zona centroeuropea. No obstante, el conjunto de etnicidad de este grupo no parece nítido, y la mayoría de los investigadores se inclinan a pensar en que la denominación astures sería solamente un convencionalismo empleado por los romanos a su llegada al Noroeste peninsular.

Se trataría de grupos de comunidades locales, organizados según los valles y unidades menores del territorio. Esto es posible confirmarlo en las singularidades que presentan las decoraciones cerámicas de la Edad del Hierro que denotan particularidades comarcales. De dudosa filiación lingüística, hay una clara presencia de términos relacionados con el grupo céltico indoeuropeo.

A través de los textos clásicos conocemos algunas de sus tribus, como los pésicos, los tiburos o los gigurros. Tenían por vecinos a los galaicos, cántabros y vacceos. Se han conservado algunos de los rasgos astures, como el sistema de poblamiento denso y disperso basado en aldeas autosuficientes, la explotación colectiva de la tierra o las tradiciones comunales.

MODO DE VIDA  

Según los autores clásicos, la estructura familiar era matrilineal, donde la mujer heredaba y era la propietaria. Estrabón nos cuenta que entre los astures el hombre dotaba a la mujer, las hijas heredaban y eran las que daban esposa a sus hermanos. Hasta no hace mucho estos rasgos, considerados como manifestaciones de matriarcado, se han conservado en territorio astur, como la costumbre de la covada, que consistía en que la mujer daba a luz y seguía con sus labores diarias, mientras que el hombre se quedaba en cama al cuidado del recién nacido.

Vestían con sayos ceñidos, siendo una costumbre general en todas las tribus cantábricas. Para elaborarlos usaban la lana negra de las ovejas xaldas, una raza autóctona. Las mujeres los decoraban con sustancias vegetales de gran colorido. Mientras, el calzado sería semejante a las actuales madreñas. Tenían un gran conocimiento del medio natural, empleando plantas medicinales.

Usaban barcas de cuero cosidas donde tan sólo la quilla era de madera, semejantes a las utilizadas por lusitanos, irlandeses, bretones y sajones.

Los astures basaban su subsistencia en la ganadería, con menor importancia de la agricultura que practicaban de forma no intensiva. Las tierras sembradas durante la época prerromana eran escasas. De estos sembrados obtenían cebada con la que fabricaban cerveza, así como especies primitivas de trigo (como la escanda) y lino. Debido a la escasez de su producción agrícola y a su fuerte carácter guerrero hacían frecuentes incursiones en tierras de los vacceos, los cuales tenían una agricultura muy desarrollada. Durante gran parte del año usaban el llande como su alimento fundamental, secándolo y triturándolo para hacer con su harina un pan que se conservaba durante mucho tiempo.

Existen evidencias dentro del territorio astur de contactos comerciales con las zonas atlánticas (ya desde antiguo) basadas en la explotación de recursos minerales. Esto favoreció la formación de élites guerreras que controlaban este comercio a gran escala. Sus aldeas eran autosuficientes, abasteciéndose de recursos agropecuarios y elaborando los productos manufacturados que pudieran necesitar.

Pueblo de fuerte carácter guerrero, contaban con el dardo como arma principal. Usaban un escudo o caetra, tanto pequeño como grande. También empleaban el puñal, espada corta de antenas, hacha de doble filo, hacha de talón, lanza de enmangue en tubo, brazalete macizo con decoración incisa, anillas, honda, así como la falcata, utilizada posiblemente debido a las influencias de otros pueblos peninsulares. Como elementos de prestigio personal vinculados al estamento guerrero estaban los torques.

Durante las Guerras Cántabras se enfrentaron a Roma en alianza con los cántabros, practicando una guerra de guerrillas, llevando a cabo emboscadas y maniobrando en estrechos valles y empinadas laderas donde luchaban a caballo. Fue famosa su caballería, con sus caballos asturcones, y una vez dominados por Roma, fueron reclutados como tropas auxiliares. Así, en el Muro de Adriano, construido al norte de la actual Gran Bretaña para proteger sus territorios de las invasiones de los pictos, se tiene constancia de 2 alas de caballería astur. También se ha encontrado una estela funeraria en la ciudad alemana de Bonn, dedicada a Pintaius, ciudadano astur portaestandarte de una cohorte romana.

En cuanto al registro arqueológico, la Asturia estaba dentro del área de influencia del Arco Atlántico, que durante el Bronce Final mantuvo importantes contactos comerciales. Una característica común en toda la zona atlántica es el hallazgo de acumulaciones de piezas metálicas sin contexto arqueológico y que parecen relacionarse con ofrendas votivas en parajes naturales con carácter sagrado. Este es el caso de espadas halladas en ríos como el Esla o el Órbigo. Como dato curioso, una espada de lengua de carpa fue localizada en Paradela de Muces, supuestamente hincada en una roca.



FESTIVAL ASTUR-ROMANO DE LA CARISA (CARABANZO-LENA)






El Festival Astur-Romano de La Carisa —que nació en el año 2006— se celebra anualmente en la localidad de Carabanzo (Lena), hacia mediados del mes de agosto durante 4 días.
Desde la Asociación Cultural de Jóvenes de Carabanzo, entidad organizadora del evento, se busca una doble finalidad con la celebración de las fiestas astur romanas:
—Por una parte la difusión de una etapa de nuestra historia antigua, allá por el año 22 a 26 a.C., cuando ástures y romanos se enfrentaron entre sí, en el enclave de La Carisa, los primeros para defender su territorio y los segundos para colonizarlo. De esto modo, la promoción de la Vía Carisa* —camino construido por los romanos para adentrarse y conquistar el territorio astur— y todo su contexto histórico es una de los objetivos del festival.
—Por otra, la recuperación de su fiesta, la unión y participación vecinal y la ilusión en torno a este proyecto son otras de las finalidades que se persiguen, mantener una comunidad vecinal viva, dinámica y unida en torno a un proyecto común.

De este modo, Cultura, Historia, Deporte y Folklore se dan cita en este festival, una mezcla explosiva de actividades que suponen un trabajo coordinado durante un largo año, que intenta acercarnos a los modos de vida y costumbres de las dos civilizaciones que lucharon entre sí por la tierras de la Asturia Transmontana.

Actividades
Entre las distintas actividades que se programan para conseguir una auténtica recreación de la historia acontecida hay que citar:


  • Ambientación de las calles como un auténtico poblado ástur que durante cuatro días se verá asediado por las tropas imperiales de la Roma augusta.
  • Pasacalles de guerreros ástures procedentes de las distintas tribus transmontanas y cismontanas, venidas desde Astorga, Cantabria y Asturias, apoyadas por guerreros cartagineses venidos desde Cartagena para ayudar a los ástures a derrotar al enemigo romano.
  • Pasacalles de legionarios romanos y del séquito del César.
  • Boda astur.
 

  • Lucha de gladiadores.
  • Espectáculo en honor al César.
  • Gran Comilona Ástur y Cena Romana del triunfo (Saturnalis Romana).
  • Crucifixión de guerreros ástures.
  • Leyendas de la tribu.
  • Recreación de un auténtico poblado ástur y de un campamento romano.
  • Recreación de la batalla entre ástures y romanos.

Cómo llegar
A Carabanzo, que es es un pequeño pueblo perteneciente al concejo de Lena distante 6 km de la villa de Pola de Lena ( capital municipal), se puede acceder fácilmente: si se viene desde Oviedo, entrando en Pola de Lena y volviendo a salir de nuevo dirección a Oviedo, y tomando la segunda salida como a 400 m de distancia desde la rotonda de salida de Pola de Lena, nada más pasar la salida a León. También se puede acceder desde Santacruz de Mieres, viniendo desde Oviedo y tomando la salida a Ujo primero y la salida a Moreda después. Al llegar al barrio de San Salvador, se toma la salida y, rodeando la Fábrica de Rioglass, se sube por una pequeña carretera que llega al pueblo.








EL AMAGÜESTU


Es una fiesta pagana cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. Aunque las referencias mas cercanas son las del pueblo celta se sabe, que estas fiestas agrarias formaban parte de las celebraciones del hombre prehistórico.
La castaña y el día de los difuntos aparecen asociados desde tiempo inmemorial a la fiesta del amagüestu,  que generalmente se celebra en la primera quincena de noviembre, ante la llegada,  del invierno que supone la muerte de la luz, el fin de un ciclo que se repite cada año.
Según creencias antiguas la castaña era el símbolo del alma de los difuntos. Cada castaña que se comía liberaba un alma del purgatorio. En otros muchos lugares se festeja el día  1 de noviembre , coincidiendo  con la celebración celta conocida como Samhain,  una ceremonia de origen celta, de culto al fuego y a su efecto purificador sobre los malos espíritus y algunos malvados habitantes del bosque.
Los celtas no tenían templos en el sentido latino de la palabra templum; celebraban sus fiestas y sus ceremonias rituales en un claro del bosque. Resulta, pues, por una razón u otra, que «el bosque y el templo eran, para los celtas, nociones equivalentes o intercambiables» (C. G. Guyonvarc’h, La civilisation celtique). «Los gallegos no tienen templos sino naturaleza» (V. Risco).
El día 1 de noviembre, los celtas apaciguaban los poderes del otro mundo y propiciaban la abundancia de las cosechas con la celebración de la fiesta samhain, la cual era, para unos, el comienzo del invierno y, para otros, el final de verano; en todo caso era el principio de una nueva gestación y de un periodo de intensa comunicación entre los habitantes de éste y del otro mundo. Se reunía una gran multitud porque era una fiesta obligatoria. Quien no asistía corría el peligro de perder la razón. La fiesta era para los celtas, una concentración de lo sagrado, en un tiempo y  lugar  determinados.
Por las mismas fechas, los romanos celebraban las saturnales.      
La costumbre de comer castañas asadas con motivo de la festividad de la fiesta de Animas, ha sido común en toda la zona norte de la Península .
 Los vascos le llaman "kastañarre-eguna", los catalanes , "casnyadas", en Galicia "magostos", en Portugal "magustos" (en donde la palabra "magusto" sirve tanto para denominar a las castañas que se ingieren en estas fechas, como a la propia hoguera en que se hacen), en Asturias le llaman "amaguestu" al rito de comer en cuadrilla, castañas asadas con sidra dulce por estas fechas. Hay que tener en cuenta que en las zonas en donde no había castañas se comían los frutos de la zona. En Andalucía a estos frutos les llamaban "Tosantos". En todos estos sitios los jóvenes pasaban por los domicilios a recoger los donativos de castañas:  Amagüestu.
El “amaguestu”  era el tiempo que se reservaba para honrar las cosechas, después del equinoccio (una costumbre que en éstos últimos años se intenta recuperar).
En el también aparecía un componente purificador: el fuego.
Dentro de las creencias populares  las castañas se utilizaban como hechizos de amor, o se dejan algunas castañas asadas "para los ausentes" (Galicia y Asturias). 

lunes, 12 de diciembre de 2011

EL ASTURCON



El asturcón es uno de los caballos más antiguos y puros del mundo. Se conservan referencias históricas a los asturcones que datan hace más de 2.000 años. Son abundantes los textos en los que los romanos mencionan a los pequeños asturcones, que formaron parte, junto con sus dueños, de tropas que sirvieron por todo el Imperio. La raza asturiana de este mítico caballo se ha conservado a lo largo de los siglos formando una unidad diferenciable, constituyendo uno de los últimos exponentes de raza autóctona equina de toda la Europa Meridional. El Asturcón es una raza arcaica, que mantiene una morfología que debemos suponer muy semejante a la que tenía cuando se perfiló como tal raza, hace unos 2.800 años.
Dicen que el asturcón es un poni (en inglés pony, en francés poney) o caballo de pequeño tamaño (aquellos cuya alzada a la cruz es menor de 148 cm, criterio impuesto por la hipología francesa). Se supone que tal término deriva de Epona, diosa céltica de la caballería, a la cual se representaba siempre montada sobre un pequeño caballo.
Durante la edad media y moderna el asturcón fue pieza clave en la actividad económica del país. En el siglo XV eran llevados a Irlanda, donde eran muy apreciados, y en tiempos más cercanos incluso exportados a París, donde se les hacía arrastrar pequeños carruajes. Mientras perduró la tracción animal, grupos de asturcones eran vendidos anualmente en distintas zonas de España, para su uso en tareas agrícolas.
Los asturcones tienen una alzada de 1,25 m. de media, dependiendo del sistema de cría. Su cabeza es de tamaño mediano o pequeño, frente ancha y supranasales entrantes, más marcados en los machos. Los ojos son grandes, negros y vivos. Las orejas pequeñas y móviles. Los ollares amplios y dilatados. Las crines largas y muy pobladas. El cuello, de longitud media, moderadamente fino, tiende a curvarse en los machos adultos. El pecho de anchura y musculatura moderadas, posee una notable profundidad. Las extremidades son finas y fuertes. Tiene espejuelos anteriores, pequeños y ovalados, y los posteriores son muy pequeños o inexistentes. Las cernejas son escasas. Los cascos pequeños y redondeados. El tronco de costillares bien arqueados. La cola de nacimiento bajo y muy poblada. La grupa inclinada, nunca doble. La capa negra, castaña muy oscura, en la que sólo se admite la presencia de una estrella muy pequeña.
Los asturcones viven en libertad todo el año. Paren en el campo, siendo de una rusticidad asombrosa. Muestran de forma natural unos aires vistosos y característicos, junto a un vigor desproporcionado a su tamaño. Una vez domados ponen de manifiesto un temperamento excelente, lo que hace del asturcón un poni ideal para los niños. Además su acción es suave, sencilla y muy cómoda, a lo que hay que añadir la seguridad de su paso y su disposición natural para el salto. Con el arnés demuestra aptitudes excepcionales. 

FIESTA DEL ASTURCÓN

La Majada de Espineres será un año más el natural y espectacular escenario de la Fiesta del Asturcón, que como en anteriores ediciones se celebra el tercer sábado de agosto. Declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, en este evento que cobra el rango de multitudinario se pretende destacar la importancia de la conservación del Asturcón, especie autóctona de caballo, única en Asturias.

 

Una importancia que trasciende lo meramente agrícola y ganadero, y que va más allá, que es una importancia cultural, histórica, antropológica, natural y, por supueto, turística…

En esta fiesta se pretende destacar la importancia de la conservación del asturcón, y en ella se procede a la doma y marca de los jóvenes y bravos caballos autóctonos, criados en plena naturaleza, así como a la doma de un semental.



La Fiesta del Asturcón, que desde hace treinta años se celebra en la Majada de Espineres, en el corazón de la Sierra del Sueve, es uno de los referentes festivos de esta comarca y del resto de Asturias. La celebración comienza en torno a las diez de la mañana con la demostración de deportes rurales, y a continuación se realiza una prueba de arrastre donde animal y hombre ponen a prueba su fuerza, astucia y habilidad. Posteriormente tiene lugar una demostración de tonada asturiana. Momento especialmente emotivo es el de la Misa al aire libre en un improvisado altar, y todo se completa con una exquisita degustación de carne “roxa”…

El plato fuerte llega por la tarde con el Marcaje y Doma de Potros, un espectáculo único en el que la lucha del caballo por su libertad en un marco paisajístico tan hermoso y con el fondo de la música de gaitas contribuye a crear una atmósfera mágica…






 

FIESTA DE LAS BRUJAS DE BARRO, LLANES



Fiesta de las Bruxas de Barro, Llanes, tercer fin de semana de Agosto 2011


Se celebra desde tiempos remotos en la pequeña población de Barro, que se localiza a unos 7 kilómetros de la villa turística de Llanes, en el oriente del Principado de Asturias.
La mitología asturiana y la cultura celta cobra especial protagonismo durante todo el fin de semana, en especial la noche del domingo. 
Es la noche de las brujas “Bruxas” de Barro, donde acuden a realizar aquelarres, conjuros y hechizos mágicos. Dentro del mundo de los mitos, cuentos y leyendas de la mitología de Asturias, la Guaxa asturiana es interpretada como una bruja, Bruxa o Estriga.

La noche del Domingo, a las 22:30 h. visitantes y turistas suben al prau para disfrutar del ambiente festivo y alegre del evento.  Las luces se apagan, los fuegos artificiales alumbran la noche y dan comienzo a la fiesta. Las brujas acuden al prau para asustar a todos los presentes. Las brujas se colocan protegidas en un círculo cerrado y luego comienzan a dar escobazos y a asustar al público. A la vez que se realiza el conjuro, las brujas se colocan entorno a la hoguera de eucalipto según manda la tradición.

El conjuro data de la época de la Inquisición. Cuenta la leyenda que una bruja que habitaba en la zona fue condenada a morir en la hoguera.


Aquelarre, aquelarre, aquelarre.
En ésta noche de bruxes,
venimos a conceyar,
cuál de nosotra será,
la que el fuegu va a llevar.
Si supieran les muyeres,
les virtudes de la yedra,
pacerían por les paredes,
como las vacas a la hierba.